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Carta de un nieto

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Hablar de usted, es hablar de un misterio. De más de 80 años de nacer, una historia    tan particular, que se confunde entre las hojas de los árboles de Jocotenango. Hablar de usted, es también dejarse seducir por sus 15 precoces años, por su amor tan temprano, tan cargado de sueños, de esperanza, de un amor   tan hermoso como el paisaje de su rostro. Usted es un corazón que ama con un rosal en el vientre, nunca ha sufrido en vano, nunca han sido momentos inservibles, nunca fueron días cortos, nunca fueron noches largas, siempre de la mano, con un chal, cargando sus propios sueños. Hoy con ese mismo rebozo llévese las gracias y quédese para nunca salir, en esta casa de madera y lodo. Un travieso escondite no evade a su voz de abuela y de madre. Usted fue amante de estrellas, cada noche bajo el cielo, con cien rezos, y mil palabras, con sonrisas y encantos, con su vestido torturado de leña, con sus manos de maíz   cocido, con   olor a mujer de barro. Con olor...

¿Cómo mejorar la Educaciòn en la URL?

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Me vienen a la mente dos ejemplos o aplicaciones de las ideas la filosofía de Zubiri y retocadas por Antonio González, en su libro introducción a la Práctica de la Filosofía.   Si se quiere transformar a todo la estructura corporal de una persona, no basta con cambiarle el tipo de alimentación, la rutina de su vida diaria, en incluso sus ideas, valores o costumbres.   Esto por su puesto únicamente desde el plano físico y corporal.   El ADN, sería en todo caso   una   nota esencial para poder transformar toda la estructura personal: color de piel, ojos, constitución física, etc.   Por su puesto estas prácticas con un trasfondo eminentemente científico, no pueden ser aprobadas por una ética basada en los valores humanos y la dignidad de la persona humana, según los especialistas en el caso nos lo han dicho, como Marciano Vidal y Xavier Gafo.   En otro aspecto humano, se nos ha dicho que si queremos hacer cambios en la sociedad, debemos precisamente ca...

Trilogía pascual

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I Domingo de Ramos   De las venas secas del cerro espectador Río sanguíneo de creyentes hacen su andar Al ombligo del pueblo salpicado por el polvo del ayer. Es Berlín, Usulután. Es un canto azul, Adornado de rojas consignas como el maduro café, Detalles de orquídeas, Palabras enraizadas en las mejías de los niños; Cansancios madrugadores, Plegarias al alba, Agitadas de ramos, Cabellos vegetales que los discípulos llevan: ramos al viento, nuestros volcanes transpiran este día, Una infantil doxología. El pie descalzo, ahumado por los años, Petrificado por los alucinantes jornales de cansancio, Son alabanza, canto agradecido y profecía. No conocieron vereda segura, Para llegar a las tierras prometidas Avanzan sólo con sus ojos en el cercano horizonte. Mutilados pies, llagas que caminan Entre los minados surcos de la tierra. Morena mano, verdes anillos de mango, Jade natural, incrustado en dedos torturados...